-Has cambiado… - Dijo Alicia sosteniendo su mano mientras las lagrimas le asomaban a los ojos.

-La gente no cambia, con el tiempo se muestran como son, yo ya he vivido ese tiempo.

Alicia apretó más su mano y se la llevó a los labios, gotas transparentes caían suavemente y se deslizaban por su cara. Miro a Victor a lo ojos y no reconoció al hombre que ahí se encontraba, no podía comprender cómo se habían ido todas sus ilusiones y sus sueños sólo porque él ya no era él.

-¿Y qué pasa conmigo? ¡¿Te doy igual..?¡ ¿Ya no soy nada para ti?

Le sostuvo la mirada mientras esperaba una respuesta. Él no dijo nada ni mostró ningún sentimiento en su rostro. Retiró su mano y Alicia se dio la vuelta hacia la puerta, giró el picaporte y empujó. Y así, sin más, se fue.